Salmo 128

Beati omnes
1
¡Dichosos todos los que temen al Señor; *
y andan en sus caminos!
2
Comerás el fruto de tu trabajo; *
dicha y prosperidad tendrás.
3
Tu mujer será como parra fecunda
en medio de tu casa, *
tus hijos como renuevos de olivo
alrededor de tu mesa.
4
Así será bendecido el hombre *
que teme al Señor.
5
Bendígate el Señor desde Sion, *
y veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.
6
Que veas los hijos de tus hijos, *
y la paz sea sobre Israel.

Salmo 129

Saepe expugnaverunt
1
“Mucho me han oprimido desde mi juventud”, *
diga ahora Israel;
2
“Mucho me han oprimido desde mi juventud, *
mas no prevalecieron contra mí”.
3
Sobre mis espaldas araron los aradores, *
y alargaron sus surcos.
4
El Señor, el Justo, *
ha cortado las coyundas de los malvados.
5
Sean avergonzados y vueltos atrás *
cuantos aborrecen a Sión.
6
Sean como la hierba de los tejados, *
que se marchita antes que se le segue;
7
Que no llena la mano del segador, *
ni el pecho del que ata las gavillas;
8
De modo que los que pasan ni siquiera dicen:
“Bendígate el Señor. *
Te deseamos buena suerte en el Nombre del Señor”.

Salmo 130

De profundis
1
De lo profundo, oh Señor, a ti clamo;
Señor, escucha mi voz; *
estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.
2
Si tú, oh Señor, notares los delitos, *
¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?
3
Mas en ti hay perdón, *
por tanto serás venerado.
4
Aguardo al Señor; le aguarda mi alma; *
en su palabra está mi esperanza.
5
Mi alma aguarda al Señor,
más que los centinelas a la aurora, *
más que los centinelas a la aurora.
6
Oh Israel, aguarda al Señor, *
porque en el Señor hay misericordia;
7
Con él hay abundante redención, *
y él redimirá a Israel de todos sus pecados.